Nuevas Letras
Pollo a la ilusión
Adrián Leiva
LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - En el arte culinario, sea el que distinga al mejor de los chef de un lujoso restaurante o el que de manera rutinaria hace quien lleva la responsabilidad de la cocina hogareña, los platos confeccionados a partir de la carne de pollo pueden ser elaborados en una variedad infinita de formas. Esta es una de las propiedades, que además de lo barato de su costo, que hacen que la carne de esta ave sea una de las de que más se consume a nivel mundial.
En la mesa puede aparecer desde una sabrosa sopa o caldo de pollo, hasta el arroz amarillo con guisantes y pimientos marrones, relleno con jamón y queso, asado, frito y diversas otras formas propias del ingenio de las amas de casa y de los cocineros de reconocida pericia. Pero existen algunos tipos de preparados a partir del pollo que difícilmente podrán ser encontrados en ningún restaurante del mundo y mucho menos en los manuales de cocina, porque su origen, si bien guarda relación directa con el oficio culinario, responde a otra naturaleza bien distinta más en conexión con la miseria. Uno de éstos es de creación cubana y le he denominado Pollo a la Ilusión.
La pasada semana corrió por todo el vecindario la voz que anunciaba la llegada al mercado del pollo por la libreta. Los vecinos y residentes de todo el municipio capitalino del Cerro pensaron que se trataba de la libra mensual de este producto que se vende por la cuota correspondiente a los productos cárnicos de la libreta de racionamiento.
Pero cuando los consumidores llegaron a la carnicería supieron que se trataba de la sustitución del picadillo mixto o de soya, -otro raro invento de la industria alimenticia cubana que por esta vía nos venden mensualmente- porque había surgido un problema en la producción en la industria, por lo que se decidió vender esta cuota de pollo. Pero la cantidad vendida era la equivalente a la del producto faltante, o sea media libra de carne de ave por persona.
Y aquí comienza el dilema que tenían que enfrentar básicamente las mujeres, sobre las que en la mayoría de los casos recae la responsabilidad de cocinar en los hogares cubanos. Dicho así de sencillo, media libra de pollo parece algo, pues a fin de cuentas son 230 gramos de alimento, pero la realidad es muy diferente. Luego de que se compra la cantidad correspondiente al núcleo familiar, al llegar a su casa puede apreciar en primer lugar que al descongelarse la porción de carne, con ella se va parte de su peso disuelto en una buena cantidad de agua y sangre, lo cual hace que disminuya la supuesta media libra despachada. Otro tanto ocurre con la grasa contenida en el pellejo, así como la osamenta incluida en el pesaje. Al final, se puede comprobar que el total real de carne disponible cruda, es casi la mitad de aquella media libra originalmente vendida. Y todavía está sin cocinar. Al elaborarla, el calor del fuego la reducirá algo más.
Como es de suponer, los comentarios de insatisfacción por una parte de la población no se hicieron esperar. Para la gran mayoría, en vez de media libra de pollo por cada persona lo que habían vendido era media libra de problemas. No faltaban quienes expresaban su inconformidad con palabras que iban desde la burla irónica, salpicada con el infaltable humor criollo, hasta expresiones de crítica al gobierno. Otros hacían mutis desde la carnicería con un rotundo silencio sin hacer comentarios, al menos públicamente. Pero el consenso se inclinaba a señalar el irrespeto de esta distribución, aduciendo que era preferible no se hubiera distribuido nada, según algunos manifestaron airadamente.
Mientras los comentarios circulaban de boca en boca, el verdadero dilema comenzaba en los hogares, donde había que empezar a pensar qué hacer con la magra ración del producto. Algunos optaron por destinarlo al consumo de los niños y ancianos que pudieran estar en sus familias, privándose así los mayores de su parte. Otros, concientes de que esta cantidad no alcanzaba para casi nada, y con ciertas posibilidades económicas para adquirir un extra, fueron hacia las tiendas de moneda convertible para completar la ración, pagando una cantidad que la mayoría de la población no tiene la posibilidad de adquirir.
A la hora de cocinar la dichosa porción no hubo más remedio que hacerse la ilusión de estar comiendo lo que le tocó recibir a cada uno en medio de la desgracia, la miseria y sálvese quien pueda. Si a la hora de servir le tocó una diminuta posta con poco más de hueso y pellejo, entonces tuvo la suerte de probar aunque sea algunas hebras de carne en su comida. Ahora resta esperar el próximo mes para recibir su libra de pollo para confeccionar, al menos en la mente, otra ilusión parecida.
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Para ellos...
Hoy que intento mirarte a pesar de las nubes, hoy que una vez más me sorprendo de la maravilla del universo, y quiero verte eclipsada, roja, gigante.. hoy quiero pedirte un favor, tú que has velado mi insomnio de esas horas que no hacía más que pensar ¿por qué estaba sola?, que lloraba porque me sentía perdida en el mundo, que caminaba sin razones... después te platique que había conocido a una persona especial, que deberías conocerla, porque seguramente muchas veces él también te miraba, kilómetros nos separan, y así una historia comenzó; tu mejor que nadie sabes que derramaba lágrimas de felicidad y de impotencia por no estar a su lado, fuiste testigo de las noches que dormí pensando en él pronunciando su nombre como un ritual, esperando tocar su alma; recuerdas cuando una noche te dije que estaba segura que era él mi camino, mi destino, que lo amaba intensa y eternamente; muchas veces lloré al abrigo de tu luz, muchas noches que no supe de él que parecía que nuestro vínculo se rompía; recuerdas que te pedí que lo cuidaras cuando emprendió su viaje, y te suplique que lo iluminaras, te confesé que tenía un miedo enorme a perderlo, que temía que me abandonara; todo este tiempo has sido mi cómplice has acompañado los largos minutos oscuros sin él; secaste mis lágrimas cuando una noche no pare de llorar porque me sentí traicionada, me acogiste cuando no sabía qué hacer, cuándo me invadieron las dudas pensado en si realmente él me amaba o sólo se burlaba de mi... cuántas noches!... Luna ayúdame!!! a entender la sabiduría de la vida, a comprender la enseñanza de esta nueva ruta, a ser luna amiga y compañera, enseñame a amar por convicción y no por apego...a estar y ser del universo.
Ixchel
Historia de un genocidio sin importancia! Raphael Gluck, Pierre Mezerette y David Hazan. (Francia 2004)
Muestra el horror de la condición ¿humana?, un conflicto que en 1994 ocurrió en Ruanda; envuelto en varias aristas de carácter político e histórico, y que con la complicidad de la comunidad internacional, lo relegaron a un problema entre “etnias” tutsi y hutu.
Un entramado complejo de racismo, que tuvo como consecuencia el asesinato de un millón de personas, la mayoría muertas a machetazos, por el “ejército de hutus”.
En la radio se escuchaba ¡mátenlos a todos! Son nuestros enemigos…
Mientras en la ONU sostenían que era un “guerra civil” y que nada podían hacer.
¿Estrategia política, memoria histórica? Y nos nombramos hombres del nuevo milenio…
Para los que viven en la ciudad de México, el documental estará proyectándose: 11 de mayo, UAM-Xochimilco 17:00hrs. 12 de Mayo FES-Acatlán 11:00 y 17:30 hrs y 13 de Mayo Universidad YMCA: 9:00 hrs
Ixchel
Mañana estaré en el auditorio cantando, este reencuentro lo esperaba con ansías, muchos recuerdos vienen a mi mente, la universidad, el café del árabe, Sábato, mariposas, Canadá porque fue lo que me llevé, su música... me viene a la mente Edgar y los días divertidos y la sorpresa de encontrarnos... lo extraño, después de tanto, a pesar de los sobresaltos de mi corazón, creo que de vez en cuando sigo pensando en él...perdí un gran amigo, la vida nos da lecciones duras...la cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes, los amores cobardes no llegan a amores , ni a historias se quedan ahí, ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar...la cantábamos muy fuerte, hasta que nos quedamos sordos, y esa sordera nos separó....
Aunque lo más memorable tal vez será cuando estuve con A, también me acuerdo de esa noche del sábado en café Bogota, tomamos cerveza, te dediqué una canción bastante cursi.. Cielo, y te dije que me gustaba el trovador, y te reíste y nos besamos, escuchábamos: vivo en un país libre, cual solamente puede ser libre... amo a una mujer clara que amo y me ama sin pedir nada o casi nada que no es lo mismo pero es igual... cuando me atrapa la desesperación, me acuerdo y me digo que después de todo... en esos días era feliz... aunque ahora no sea así
Ixchel con la luna partida...
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